Beneficios de la bicicleta

El sedentarismo supone un factor de riesgo para el desarrollo de numerosas enfermedades crónicas, por lo tanto introducir el deporte de forma general y el ciclismo en particular, produce numerosos beneficios, tanto físicos como psicológicos para la salud como:

Disminuye el riesgo de mortalidad por enfermedades cardiovasculares en general

Previene y/o retrasa el desarrollo de hipertensión arterial, y disminuye los valores de tensión arterial en hipertensos.

Reduce los triglicéridos y aumenta el colesterol HDL.

Mejora la regulación de la glucemia y disminuye el riesgo de padecer diabetes no insulino dependiente.

Mejora la digestión y la regularidad del ritmo intestinal.

Disminuye el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer, como el de colon.

Incrementa la utilización de la grasa corporal y mejora el control del peso.

Ayuda a mantener y mejorar la fuerza y la resistencia muscular, incrementando la capacidad funcional para realizar otras actividades físicas de la vida diaria.

Ayuda a mantener la estructura y función de las articulaciones.

Ayuda a conciliar y mejorar la calidad del sueño.

Mejora la imagen personal y permite compartir una actividad con la familia y amigos.

Ayuda a liberar tensiones y mejora el manejo del estrés.

Ayuda a combatir y mejorar los síntomas de la ansiedad y la depresión, y aumenta el entusiasmo y el optimismo.

Ayuda a controlar y mejorar la sintomatología y el pronóstico en numerosas enfermedades crónicas (Cardiopatía isquémica, Hipertensión arterial, Enfermedad pulmonar obstructiva crónica, Obesidad, Diabetes, Osteoporosis, etc.).

Consejos antes de practicar el ciclismo

Antes de practicar el ciclismo es importante tener en cuenta algunos consejos:

Efectuar los reglajes correctos de la bicicleta que permitan optimizar el rendimiento sobre la misma y que sea siempre la bicicleta la que se adapte al deportista y no al revés. Un adecuado reglaje es ganar en comodidad, mejora el rendimiento y reduce las probabilidades de lesión. Como norma general intentaremos que el ángulo entre el cuerpo y los brazos no superen los 90 grados.

Pedalear a cadencias elevadas se ha demostrado más rentable que pedalear con cadencias bajas, ya que conlleva una menor exigencia muscular.

Pedalear de pie requiere una mayor actividad muscular por lo tanto es menos eficiente energéticamente que pedalear sentado. Sólo recurriremos a esta postura durante breves intervalos cuando tengamos por ejemplo que sobrepasar una dificultad del terreno, un tramo de máxima pendiente o cuando necesitemos aumento rápido de la velocidad.

Usar calzado específico con un alto grado de rigidez y la colocación adecuada del pie supone una mejora sustancial en la calidad de la ejecución técnica.

La trayectoria que describen las rodillas en el plano frontal deben ser lo más rectas posibles. Todo movimiento que se salga de esa verticalidad supone una pérdida en la fuerza que se transmite a los pedales y puede llegar a producir lesiones.

Otro aspecto muy importante a tener en cuenta es que solamente debe hacerse fuerza al bajar el pedal y tratar de relajar la musculatura lo máximo posible durante la fase de ascenso del mismo, no realizarlo de forma correcta puede producir problemas lumbares por el estrés que genera a este nivel.

Toda práctica deportiva debe finalizar con un periodo de enfriamiento o vuelta a la calma progresivo. En esta fase el empleo de estiramientos pasivos está muy recomendado, especialmente dirigidos musculatura dorsal y lumbar y de la parte posterior del muslo

Además es muy importante realizar ejercicios musculares de compensación para tener una musculatura eficaz, sin desequilibrios y centrada en los músculos abdominales profundos, torácicos y paravertebrales.